“Aquí se insulta con mas gracia que en Italia”

por Alberto Polo - Marca

Se ríe cuando le insinuamos que a falta de Pau, nos queda Paul, el pulpo 'nacionalizado' español. Sergio Scariolo va a echar de menos los tentáculos de Gasol, pero confía ciegamente en su grupo y en su particular 'tiqui-taca': agresividad asfixiante y transiciones rápidas.


¿Jugar sin Pau es como si a Del Bosque le quitan a Xavi, Piqué y Villa?

Y a Iniesta [risas]. Al margen de lo que hagan con las manos o con los pies, no sé si hay en el mundo un jugador con la capacidad de liderar que tiene Pau.

 

Dirigió a la selección militar italiana. ¿Mano de hierro o guante de seda?

Valoro mucho la colaboración y la motivación, creer todos en lo que se hace.


Dicen que el humor es el lenguaje de los inteligentes. ¿Lo cultiva?

Con mi gente sí. Pero hay que tener un sitio para cada estado de ánimo. En cualquier caso, reírse alarga la vida.


¿De quién se fía usted con los ojos cerrados?

De muy pocas personas, aunque siempre procuro dar confianza. Creo más en la transpiración que en la inspiración. Tener seguridad en uno mismo a través de la preparación, no de la genialidad.


¿Su profesión frustrada?

El baloncesto es lo único que me gusta y lo único que sé hacer [risas]. Soy licenciado en Derecho y mi familia quería que hubiera ejercido.


¿Quién es el actual enemigo número 1 de la humanidad?

El egoísmo.


¿Cuál ha sido el libro más importante que ha caído en sus manos?

Siempre tengo un libro cerca. ¿Uno que haya influido mucho? No sé, quizá el primer libro de lectura que tuve en el colegio. Tenía siete años y todavía lo recuerdo.


Dígame un par de cosas que nunca pasarán de moda.

El altruismo y el respeto.


Ahí tiene la lámpara de Aladino. ¿Que le pide?

Si tuviera delante la de verdad no lo usaría para el baloncesto.


¿Qué le pone colorado?

No suelo ponerme colorado porque he aprendido a elaborar las sensaciones que se producen por dentro y evito la reacción. Sí me ponen muy incómodo todos esos piropos cuando recibes un premio, me parecen inmerecidos.


¿Le parece bien que a la gente se la juzgue por los enemigos que tiene?

No, pero es el peaje que pagan las personas públicas. Si sólo me juzgaran los que me conocen bien sería demasiado guay.


¿De cuál de sus cinco sentidos se siente más orgulloso?

Del oído, o al menos debería serlo. En una conversación, la clavé es escuchar.


¿En quién se reencarnaría?

En alguien que tenga poder para hacer algo realmente bueno para la humanidad. Bill Gates, por ejemplo.


Elija un superpoder.

Me gustaría volar.


Silvio Berlusconi dice que canta mejor que Charles Aznavour.

Su problema es el límite entre la seguridad que tiene y la presunción. Visto desde fuera, Berlusconi depende si se enfatizan los aspectos grotescos, ridículos o negativos. Pero en Italia hay gente de la calle que está contenta con él en cuestiones políticas muy puntuales.


¿En qué nos parecemos los italianos y los españoles?

En muchas cosas, pero odio las generalizaciones.


¿Y quiénes insultan más brillantemente?

Aquí se insulta con más gracia y en Italia son más contundentes. Una Demencia como la de hace 15 años sería impensable en Italia.


¿Hubiera sido un buen galán cinematográfico?

No creo.


En una subasta han comprado el caballo disecado de Roy Rogers por 270.000 dólares. ¿Por qué pujaría usted?

Por la Copa de la Champions que se llevó el Inter en el Bernabéu. Llevaba 40 años esperando.

 

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