En el mundo del deporte, nada es para siempre. Incluso los equipos con más títulos forman parte de un círculo con un principio y un fin. En esta ocasión no voy a hablaros sobre baloncesto, sino sobre "nuestro" reto. Un reto que crece a lo largo de los años y que nunca se detiene, gracias a la ayuda y al apoyo de muchos.
Todo comenzó en 1998, cuando mi padre falleció de leucemia. Fue entonces cuando, por primera vez, entré en contacto directo con esta enfermedad. Recuerdo, aparte de mi drama personal, el drama de los niños hospitalizados y sus familias, una tragedia aún más difícil de aceptar dada su corta edad e inocencia.
A partir de aquel año comencé a implicarme en la situación que viven algunos de estos niños y sus familias, y a colaborar con la Fundación Leucemia y Linfoma de Madrid, entre otras cosas, escribiendo mi primer y hasta la fecha único libro "El año mágico de Unicaja", en el 2005. La recaudación obtenida de su venta se destinó íntegramente a la Fundación y a la aportación de ayuda, en la medida de mis posibilidades, a mi ciudad natal, Brescia.
Todo se hacía de forma anónima y a título personal, hasta que llegó el día en el que alguien comentó que una implicación pública y oficial ayudaría a recaudar fondos y a aumentar la concienciación de las personas.
Fue entonces, tras conocer en Málaga a Fernando Molina, cuando se creó la Fundación Cesare Scariolo, dedicada a la memoria de mi padre, cuyo propósito es ayudar a los niños que padecen leucemia y a sus familias.
En la actualidad, el centro en el que más activamente estamos trabajando es el Hospital Materno Infantil de Málaga, que constituye una referencia en toda la zona, incluido Marruecos. No obstante, también prestamos nuestra ayuda a otros centros.
Una de las actividades que llevamos a cabo se centra en el apoyo específico dirigido a niños enfermos, así como a sus familias. Se trata de casos concretos que los hospitales nos remiten. En ocasiones, el hecho de pensar de forma demasiado amplia, corre el riesgo de que nuestros esfuerzos parezcan una gota de agua perdida en el océano. Por ello, nosotros pensamos que mantener una relación directa con los enfermos puede marcar la diferencia en sus vidas.
También realizamos actividades divertidas, como ir al circo, a los partidos, realizar escapadas a la nieve y, con un poco de suerte, el siguiente objetivo en el que estamos trabajado: ¡Ir a Disneylandia!
Creedme, no hay nada más gratificante después de un día duro de trabajo en la cancha, que recibir las fotografías y los informes de las actividades realizadas ¡y ver las sonrisas de los niños!
Para nosotros fue un gran logro abordar la renovación de la planta del hospital con el fin de hacerla más acogedora y apta para los niños enfermos internados. Asimismo, a través de los amigos de la Fundación, organizamos todas las semanas actividades de entretenimiento dirigidas a estos niños.
La gran necesidad que sienten las familias, afectadas por la situación que están viviendo, es permanecer cerca de sus hijos. Por esta razón, hemos logrado poner a disposición de aquellos niños que deban recibir sesiones de quimioterapia, y de sus familias, 2 apartamentos de 3-4 habitaciones cada uno, próximos al hospital. En ocasiones, dichos apartamentos también se encuentran a disposición de los donantes de médula.
Esta experiencia comenzó en un momento triste para mí, cuando ocupaba el papel de hijo. No obstante, se ha ido llenando de esperanza como padre de dos hijos, Carlota y Alessandro, a quienes he podido llevar conmigo a diversas iniciativas de la Fundación y que, a pesar de ser aún muy jóvenes, están comenzando a comprender el valor de la solidaridad.
Estoy intentando hacerles entender lo afortunados que son por haber nacido en una familia con recursos, y lo necesario que es aprovecharlo con una actitud y una visión abierta hacia quienes no han tenido tanta suerte. Me llevé una gran sorpresa con Alessandro, cuando le preguntaron en el colegio cuál sería el trabajo de sus sueños. Probablemente pensaréis que la respuesta fue "entrenador de baloncesto", pero no fue así. Contestó ¡Presidente de la Fundación Cesare Scariolo!
Os invito a reflexionar sobre la importancia de cualquier tipo de ayuda, grande o pequeña, dirigida a nuestras actividades y a nuestra aspiración por crecer y ayudar al mayor número posible de familias, no sólo en Málaga. Las iniciativas de la Fundación son directas, transparentes y sin intermediarios, y nos encantaría mostraros todo lo que hemos conseguido gracias a vuestra ayuda.
Os animo a uniros a este reto, de la misma forma que lo hacéis en el ámbito deportivo o frente a vuestros televisores. ¡Muchas gracias y hasta pronto!
Sergio
Tienes una curiosidad? Una sugerencia? Cada semana Sergio contestará a una pregunta elegida entre las presentadas por los aficionados!