En verano llegué al Virtus Bolonia y cometí un error por ingenuo, me fié de las promesas del presidente del Virtus y en cambio me encontré una situación crítica desde el punto de vista financiero, con la amenaza de no poder participar en la liga. Durante todo el verano luchamos para resolver la situación y cuando todo parecía estar resuelto llegó el mazazo de la exclusión de la liga, un ejemplo de cómo a veces la política es más fuerte que la justicia. Entonces decidimos dejar las cosas como estaban de mutuo acuerdo y antes de empezar. Empecé la temporada sin equipo y después llegó la primera llamada en mi carrera de un equipo con la temporada ya empezada. El Málaga se encontraba en su primer año de la época post Maljkovic y su salida había dejado un vacío. Me encargué del equipo en estado de retroceso y nos esforzamos mucho hasta Navidad para después mejorar de forma continua hasta la semifinal del play off, dónde nos derrotó el Barcelona, que después ganó el título contra el Estudiantes. También nos clasificamos para la Euroliga.