Feliz año nuevo |
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El fin de año siempre es un momento para hacer balance, reflexión y agradecimientos. Empezando por lo último, quiero mandar un fuerte abrazo y mis mejores deseos para unas buenas fiestas y un año nuevo lleno de salud y éxito a todos los que me han manifestado su simpatía y afecto, a quienes se hayan alegrado con nosotros en los buenos momentos y nos han apoyado en los momentos no tan buenos, y también a todos los que, educadamente y de forma seria, me han expresado su desacuerdo sobre aspectos de mi trabajo, una profesión en la que por definición, es imposible encontrar un consenso general, ya que el espacio para la subjetividad en el deporte es enorme. Haciendo balance es muy fácil pensar en la gran victoria en el campeonato de Europa que ha hecho entrar la selección española, que me honra entrenar, en la historia del baloncesto europeo con una reválida del título que casi nadie había conseguido. Pienso también en este inicio del nuevo proyecto a nivel de club con Olimpia Milano, que ha ido más allá de las expectativas, con el primer puesto de la tabla en Italia y la clasificación para el top 16 de la Euroliga. Más allá de los resultados hay algunos aspectos técnicos concretos que me han dado grandes satisfacciones, por ejemplo, haber conseguido llevar a cabo con la selección española una transición de una fórmula de juego que por mucho tiempo y con resultados óptimos mantenía 4 jugadores en el perímetro y solo uno en la zona, a un sistema que se adapta a la presencia contemporánea de dos jugadores más interiores, pero también a la consolidación de los roles de un cinco inicial sólido, experto y con talento, y de un banquillo lleno de jugadores con dedicación y capaces de conocer su rol además de interpretarlo con ambición cuando es el momento de hacerlo. La sensación de estar al tercer año de trabajo con la selección fue evidente este año, trabajamos de manera mucho más fluida en cuanto muchos conceptos de juego ya estaban adquiridos de los dos años anteriores y también aquellos que introducimos como una novedad absoluta fueron asimilados muy rápidamente por un grupo de jugadores no solo dotados de un gran talento sino también de un alto nivel de conocimiento del juego, de una disciplina y de seriedad cuando es el momento de ir a la pista, unido a la tradicional capacidad de estar bien juntos y de divertirse (con moderación...) fuera del campo. Respecto Olimpia Milano, es un proyecto sólido que me ha permitido entrar en un grupo emprendedor de los más serios y profesionales, en una sociedad deportiva joven pero bien organizada, colaborando con un staff técnico con elementos nuevos pero de calidad y absoluta vocación a su propio trabajo cotidiano. Tenemos un grupo de jugadores heterogéneo: fichamos jugadores que tenían un rol de complemento en equipos de primer nivel con el objetivo de hacer de ellos jugadores líderes de un equipo que aún no es de primer nivel. Fichamos o reclamado de cesiones, jugadores jóvenes con buena proyección para el futuro, con el paréntesis de la presencia de un jugador estrella como Danilo Gallinari en una situación que no fue fácil ni para él ni para el resto del equipo. Con los altibajos normales de todos los inicios, seguimos creyendo en el trabajo que estamos haciendo, en el perfeccionar nuestro sistema de juego, aunque realmente nos falta mucho y probablemente no conseguiremos jugar, este primer año, con la fluidez con la que, por ejemplo, la selección española desarrolla su baloncesto, o también en comparación con otros equipos de la misma liga italiana que tienen el mismo entrenador y diversos jugadores acostumbrados a estar en la pista con los mismos compañeros ya desde hace algún que otro año. Me encuentro bien en el club, en la ciudad y con el equipo, y por ahora, me reservo el juicio para el baloncesto y el deporte italiano en general (porque no sería positivo, de hecho). Todo esto será, probablemente, objeto de una reflexión más profunda más adelante en esta misma web. El desafío de nuestro club, que ha mantenido el mismo presupuesto del año pasado pero quiere mejorar sus resultados para luego posiblemente continuar esta mejora a lo largo de los próximos años, es un desafío que para mí, va en perfecta sintonía con los objetivos y los tiempos para conseguirlos. Por encima de todo, estoy muy contento que nuestro equipo, el segundo más joven de la liga italiana después de la Benetton por edad media, sea una de las pocas realidades del baloncesto italiano en el cual la palabra ‘proyecto’ va unida a una capacidad de mirar al objetivo final sin pararse a juzgar a los jugadores a cada partido, en una situación del baloncesto italiano donde, al contrario de esto, veo una necesidad seguramente obligada de pensar en el presente y al día a día, también de manera muy ingeniosa y brillante en algún caso, pero diferente de la manera de razonar de Olimpia Milano. El otro día en Belgrado, hubo momentos en que, en un partido decisivo como era, teníamos en pista tres jugadores nacidos después del año 1990: Radosevic, Melli y Gentile. En el futuro habrá partidos de mayor o menor tensión y esperamos que nuestros jóvenes puedan crecer y estar en la pista un número mayor de minutos, también con rivales de alto nivel europeo e italiano. Mientras tanto, los pasos hacia adelante a nivel colectivo e individual se ven, aunque todos somos conscientes que aún existen muchos otros obstáculos para superar y que también habrá algunos altibajos. Pero también somos conscientes del hecho que todo junto nos lleva a la dirección correcta, independientemente del primer lugar en la clasificación de la liga y de la clasificación para el top 16 de Euroliga, pero por sobre de todo, a nivel de sensaciones y cohesión de nuestro grupo en el camino hacia el objetivo. Acabo con mis mejores deseos de un feliz año nuevo a todos nuestros fans españoles, italianos y extranjeros, a los que nos leen en esta web y nos siguen en Facebook y Twitter, con un acento especial y dando las gracias a todos los amigos, socios, donantes y partners de la Fundación Cesare Scariolo, un gran grupo de personas con el que intentaremos hacer lo mejor para que los niños enfermos de leucemia y sus familias puedan ganar un partido mucho más duro que un enfrentamiento entre dos equipos de baloncesto. Para ellos va mi mejor deseo y augurio de buen año, para que el 2012 sea el año en el que vuelvan a su mejor estado de salud. Feliz año nuevo a todos! |