Marcus Brown


Marcus Brown se ha retirado. Tuve el placer, el honor y el orgullo de entrenarle, de ganar con él una Liga ACB, de llegar a una Final Four de Euroliga, pero sobretodo tuve el honor de poder entrenar a uno de los jugadores con más carácter ganador de los que haya conocido y entrenado jamás.
Una mentalidad competitiva, altruista, completamente dedicada al resultado del equipo, dura hasta la intransigencia hacia él mismo y hacia cualquier momento de relajación de cualquier compañero de equipo, pero al mismo tiempo buen compañero de equipo, paciente con los jóvenes, y siempre dispuesto a ayudar a los compañeros.

Recuerdo, entre otras muchas anécdotas de los dos años convividos con Marcus cuando, al principio del primer año lanzó un tiro que no tocó ni aro y, sin que nadie ni siquiera se lo pudiera sugerir, salió de la pista e hizo 5 flexiones de brazos para “auto-castigarse”. Al día siguiente, otros dos jugadores se habituaron a hacerlo y una semana después, todos los jugadores, cada vez que un tiro suyo no tocaba el aro, salían de la pista para hacer 5 flexiones de brazos, siempre espontáneamente y sin que nadie lo sugiriese.
Una señal de auto exigencia, de humildad podríamos decir,  hacia el resto del equipo, y que junto a muchas otras pequeñas grandes cosas se han quedado dentro de mí en todo el período de tiempo en el que tuve la suerte de trabajar con Marcus.

Quitémonos pues el sombrero ante Marcus Brown, uno de los grandísimos jugadores del baloncesto europeo, no solo por ser el mejor anotador de la historia de la Euroliga, sino también por haber hecho mejores, más competitivos, con una mentalidad más fuerte a muchos jugadores que jugaron y entrenaron todos los días junto a él.

Sergio

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